Pocas palabras que decir, solo muchos detalles que me rompen en pedacitos apenas imperceptibles. Detalles del día a día, momentos ya vividos que jamás se repetirán salvo en mi recuerdo. Todavía me quedo parada ante mi cama recién hecha y recuerdo mi rebeldía absurda de antaño contrarestada con tu dulce pero firme voz que me decía: “Rosalin, lo bien hecho, bien parece”. Ahora mi cama esta siempre con la sabana de colores como tu me decías que debe de estar. Un domingo cualquiera, por ejemplo este último, primer día de carreras de la temporada de este año de F1, me quede sentada inmóvil ante la televisión con lágrimas en los ojos porque no compartíamos esa cervecita de carreras mientras el ruido de motores al fondo acompañaba nuestros comentarios. Alonso ganó como el campeón que es, no estabas para celebrarlo conmigo, ni tan siquiera lo pudimos comentar.

Detalles, simples detalles que a mi me parecen las gestas mas grandes que jamás se hayan vivido. Son mis detalles tesoro que no volverán.

Hasta yo entiendo lo que he escrito esta vez. Contraria a mi misma, que normalmente prefiero dejarlo guardado en el mejor rincón de mi corazón, hoy necesito decir alto y claro todo los que Os echo de menos cada segundo de mi vida.

He sido tan afortunada al teneros o mejor dicho, que vosotros me tuvierais a mí, que por eso repito y repito hasta agotarme que Os echo tanto de menos……aun así…la vida sigue….

                                                                                                    

"Nos bastaba mirarnos y sabernos. Nada importaba los silencios, el tedio de las primeras horas de la tarde. Estábamos juntos, era suficiente. Cuando ella se fue, todavía lo vi más claro: aquellas sobremesas sin palabra, aquellas miradas sin proyecto, sin esperar grandes cosas de la vida, eran sencillamente la felicidad"

 

– Mujer de Rojo sobre fondo Gris. Miguel Delibes –

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