Ágápe es el término griego para describir un tipo de amor incondicional y reflexivo, en el que se tiene  en cuenta sólo el bien del otro  y no el propio.  Ágápe es la forma de amor más elevada, el amor que no pide nada a cambio. Es el amor más elevado y el que más escasea. Entregar Ágápe es actuar por motivos que van más allá de lo puramente personal.  El mundo está repleto de seres necesitados de ser amados por un gran corazón, Ágápe es el amor que emana de ese gran corazón. Ágápe es desinteresado, expresarlo, regalarlo siempre ayuda y nunca causa sufrimiento. Ágápe se manifiesta sin que los egos ni los motivos se entrometan. Recibir Agape es como sentir que nos ilumina un sol radiante. No importa que ilumine a otros, mucho mejor cuantos más sean lo que sientan y reciban este amor. Dar amor de esta clase es como generar esa luz radiante. Amar de esta manera es mi gran aspiración, mi gran reto. Que toda la gente a la que amo y a la que amaré sienta que de mi les llega esa luz que calienta y alumbra sin pedir nada a cambio. Quizás sea una utopía mas en mi vida, quizás consiga ofrecer Ágápe a medias, quizás logre este ansiado objetivo, lo que es seguro es que voy a instalar Ágápe en mi corazón para poder repartirlo sin miedos, sin dudas y con toda la generosidad que la propia palabra encierra.

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