¿Y si Peter Pan hubiera entrado en nuestra habitación y hubiera perdido su sombra? Así ocurrió y comenzó una maravillosa aventura que jamás hubiéramos podido imaginar. Como campanillas que sueñan con ser hadas viajamos al País de Nunca Jamás. Conocimos a los niños perdidos con los que entablamos una maravillosa complicidad, no queremos dejar perder nuestros corazones de la infancia. Vimos las hermosas sirenas de la laguna, queriendo vestir sus colas para poder surcar el mar sin destino final. Jugamos con los piratas capitaneándolos en vez del Capitán Garfio. Vivimos, soñamos un mundo de magia, fantasía, libertad y diversión que entro en nuestras vidas y no queremos dejar escapar. No queremos abandonar esa niñez que cree en las hadas y el poder de la fantasía. Campanillas con poder para rociar de polvos de hadas nuestro entorno y así acompañarlo a volar. Volamos al país donde solo entran los que no han perdido la inocencia a pesar de los golpes de la vida.

Viajad conmigo a mi país. No nos hagamos mayores nunca. Aunque crezcamos y nos convirtamos en seres responsables, no debemos perder nunca nuestra fantasía ni nuestra imaginación. De este modo seguiremos siempre juntas.

Sin querer crecer para no abandonar nuestro País de Nunca Jamás……

  

Fue tiempo para no olvidar

la zona mala quiere ahora descansar

que campanilla te cuide y te guarde.

 

Para vosotras campanillas que me acompañáis y comprendéis mis locuras…

Os quiero…

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