Mi boca mimosa errante vaga por la superficie hasta encontrar el punto en que me gusta coger el fruto que en fuego se convertirá. Fruto no comido, si no disfrutado hasta que se le agote el zumo cálido y lo deje fláccido, pero goteando baba de delicias que fruto y boca se permiten regalar.

 

Mi boca mimosa y sabia, impaciente por chupar y clausurar entero tu tallo rígido. Tallo rígido traspasado de gozo al confiarse a el espacio limitado que le ofrezco. Tallo entregado a impulsos apasionados.

 

Mi boca mimosa y santa que va despacio deshojando líquida espuma de placer. Un rito mudo de lentitud, lamiendo lascivamente. Mi boca hecha a la forma erecta como si fuese el propio fruto la boca y la boca el fruto.

 

Me susurras, basta, basta de beberme, de matarme y, en la muerte, de vivirme…

 

Ya sabes lo que es la eternidad……es puro orgasmo.

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